Joaquín ‘Caco’ Pastore, Entrenador de Old Boys y de las Selecciones Uruguayas, habló en OB&G Magazine sobre su experiencia como Coach y la importancia de trabajar en  las destrezas: “Hay que darle herramientas al jugador para que sea mejor y haga las cosas de la forma más eficiente posible”.

Joaquín Pastore, el jugador de Old Boys y de la Selección Uruguaya, comenzó desde hace ya varios años su camino como Entrenador, dedicado al perfeccionamiento de las destrezas.

Sus inicios fueron con la M20 de Uruguay, en una situación particular. ‘Caco’ contó cómo surgió la posibilidad de abrirse camino como Coach y dijo que “en el 2010 me lesioné la rodilla y automáticamente arranqué como entrenador en Intermedia con Guido Clerici y ayudando a Ignacio Naón en Primera. Me acuerdo que en esa época, el ‘Bocacha’ Silva que había sido Entrenador mío y que en ese momento dirigía a Los Teritos, me invitó a dar una mano. Me sumé sin mucha experiencia, ya que únicamente había dirigido en el colegio y en ese poquito en el club.

Me fui metiendo, primero en el Sudamericano donde nos clasificamos al Mundial. En su momento, ‘Bocacha’ tuvo un problema personal que lo obligó a dejar su cargo, y con ‘Juanchi’ Baldomir, que era parte de ese Staff, tuvimos que agarrar la conducción. Decidimos que, por respeto al trabajo que habían hecho los jugadores no podíamos bajarnos, y lo primero que hice fue llamar a ‘Tati’ Phelan, que en su momento era Head Coach de Los Pumas. Por el vínculo entre nuestros clubes tengo buena relación con él, le conté la situación y me dijo que me fuera a Buenos Aires, ya que me iba a recibir en la UAR y que me iba a mostrar todo lo que estaban haciendo en Argentina. A los días me fui, y me recibieron él y Germán Fernández, quién en ese momento era entrenador de destrezas. Me dieron una clase particular, me contaron y me mostraron absolutamente todo lo que estaban haciendo. Voy  a estar eternamente agradecido”.

Como parte de aquella inolvidable experiencia, Joaquín contó que “en ese momento, el neozelandés Graham Henry estaba trabajando con la UAR, y fue el boom de las destrezas. Si bien eso nosotros siempre lo entrenamos desde chiquitos, nunca lo hicimos con ese nivel de detalle. Ahí Phelan me contó que los reportes de Graham Henry les marcaban que jugadores como Leguizamón o Juan Martín Hernández pasaban mal la pelota, algo que no podías creer, o de que no corrían bien, y ese fundamento venía con imágenes. Ellos ahí tenían una ventana y me contaron que le iban a dedicar el 80% de los entrenamientos a las destrezas, 20% a lanzamientos y sistemas de ataque. Me llevé toda esa información en un disco, me chupé todo, y me fui con esa idea. Y en el proceso de Teritos con Juanchi aplicamos todo eso. Si bien en cuanto a los resultados en ese Mundial no nos fue bien, lo que me llevé es que a los jugadores les gustó la metodología de entrenamiento, y que todos ellos o después fueron Teros o referentes en sus clubes.

Yo seguí relacionado con ‘Tati’ que después se fue de Los Pumas, pero seguí el vínculo con Germán Fernández.  Después tuve un curso en Stellenbosch, Sudáfrica, donde coincidí con el ‘Negro’ Gaitán, despues me fui de gira con Daniel Hourcade, Emiliano Bergamaschi y Pablo Bouza, y así me seguí nutriendo de un montón de aspectos, pero sobre todo de destrezas”.

Sobre su dedicación al trabajo de las destrezas y no a otras áreas o aspectos del juego, Pastore afirmó, convencido, que “la realidad es que si vos querés jugar un sistema de ataque o con un estilo determinado, para que salga bien necesitás la destreza. Eso fue lo que más me compró y lo que me apasiona, porque tenés que dedicarle mucho, tenés que investigar, relacionarte con el jugador. Es tratar de darle herramientas al jugador para que sea mejor y lo haga de la forma más eficiente posible. Si cada jugador es mejor y hace las cosas de forma eficiente, el sistema va a salir mejor”.

‘Caco’, que como jugador fue Campeón Uruguayo con Old Boys en 2010 y Mundialista con Los Teros en 2003, contó acerca del trabajo específico del entrenamiento de las destrezas en categorías mayores: “Una destreza se trabaja detalle por detalle. Hay una  metodología de entrenamiento, que se llama Metodología de PET, que consiste en la Preparación, Ejecución y Terminación de una destreza. Quiere decir que tenés que estar preparado para ejecutarla, después la ejecución tiene que ser buena y la terminación de esa técnica tiene que cumplir con ciertos detalles para que sea lo más eficiente posible. En cada uno de esos detalles hay diferentes puntos, como estar antes en el lugar, el uso de las manos, la anticipación. Al final de todo, lo que nosotros tratamos es que el jugador genere un hábito, porque vos en una cancha no tenés tiempo, tenés presión, estás cansado, por lo que uno no puede estar en la cancha pensando qué es lo que tiene que hacer en cada acción porque no te da el tiempo, por eso intentamos generar un hábito. El claro ejemplo en nuestra vida cotidiana es cuando andás en auto. Vos cuando manejás pones los cambios o doblás sin pensar, porque está dentro de nuestro hábito. Nosotros, como Entrenadores, intentamos generar ese hábito al como pasarla, a cómo actuar en el duelo uno contra uno, en el ruck, en el tackle”.

Cuando uno piensa en las destrezas, imagina el perfeccionamiento del pase, la carrera o la patada, pero es mucho más amplio que eso y Pastore lo explica: “Yo las destrezas las separo en tres grupos, o al menos es como lo entrenamos en Uruguay y en el club. Están las destrezas generales que son aquellas que todos los jugadores deberían poder hacer, como recibir la pelota, pasarla, el duelo, el ruck y el tackle. Después están las destrezas por puesto, que según en el lugar de la cancha en el que te desempeñes hay destrezas específicas para entrenar, como la tirada del line para un hooker, las patadas a los palos para el 10.

Y también está la destreza por rol, ya que en todo equipo hay sistemas ofensivos y defensivos y cada jugador tiene una tarea que cumplir dentro de ese sistema, y ese rol en el juego también se entrena”.

Sobre el tiempo dedicado a esta área del entrenamiento dentro de una práctica, ‘Caco’ diferenció el trabajo que se hace en la Selección con jugadores profesionales con el que se lleva adelante en el club con jugadores amateurs, aunque siempre con un objetivo común, que es el de mejorar al jugador. “Depende del tiempo de entrenamiento, pero lo vamos implantando en diferentes instancias, como por ejemplo después de los trabajos en gimnasio que nosotros denominamos “extras técnicos”, o después de los trabajos de calentamiento, lo vamos mechando. Siempre es recomendable después de entrenarlo hacer una instancia de juego real para poder implementar lo que trabajaste. Y eso es lo más importante, porque vos podés hacer bien un ejercicio de pasar la pelota, o de dos contra uno, pero la cosa después es aplicarla al juego real, corriendo con distancias o sin espacio, tomar una decisión cansado. En el club ya hace 5 años que empezamos a ponerle el foco a las destrezas. Cuando yo llegué en 2015 a Old Boys como Entrenador, nuestras características eran jugar de manos, pero hacías un diagnóstico y había muchos jugadores que no sabían pasarla bien, o no tenían incorporado el concepto de quedarse de pie para jugar una pelota viva. Nosotros nos empezamos a enfocar en eso y a partir de ahí, el entrenamiento de destrezas siempre está presente, porque estamos convencidos de que si ejecutan el movimiento más eficientemente el juego de Old Boys va a ser mucho mejor. En el club lo vamos haciendo de forma progresiva. Acá la idea es divertirse, y para divertirse hay que hacer las cosas bien”.

Desde su llegada al club como parte del Staff Técnico, Joaquín ha evidenciado el crecimiento y la mejoría de los jugadores azulgranas en su ámbito de acción. “Sin dudas, pero como todo es progresivo. Primero los jugadores tienen que saber los conceptos y saber porque hacemos las cosas. El jugador debe entender ¿Por qué le dedicamos tanto tiempo a las destrezas? Porque si analizas un partido ves que hay 15 lines, 18 scrums, más de 100 duelos, 80 rucks, 150 pases, y hay que convencer al jugador de la razón por la cual es importante trabajar en esto. Esto lleva muchos años y mucha repetición, pero el jugador ha mejorado un montón. Cuando surgen las situaciones en los partidos tienen los conceptos claros”.

Otro de los aspectos manejados por Pastore es la complejidad de intentar cambiar aspectos que los jugadores ya tienen arraigados desde hace muchos años, ya en categorías mayores. “Para el jugador es muy difícil cambiar el hábito, porque hay que modificarle la conducta, y la realidad es que nosotros en el club somos amateurs y venimos todo lo que podemos a hacer las cosas lo mejor posible. Lo cierto es que si quieren mejorar en su juego no les alcanza solo viniendo a práctica, o haciéndolo 5 minutos antes del entrenamiento. Generando un hábito, el propio jugador sabe que es lo que debe trabajar. Es educar al jugador y darle las herramientas, para que después ellos puedan venir y hacerlo solos. Después es repetición, humildad y constancia. Por ejemplo, nosotros queremos salir de nuestro campo con una buena patada ¿Cómo vas a lograr eso si el 9 no entrena esas salidas? Los jugadores empezaron a notar eso, empezaron a venir antes a práctica, a dedicarle tiempo.

Años atrás, los cuerpos técnicos de los equipos de rugby contaban con un Head Coach, un Preparador Físico y un Assistant Coach, pero en los últimos años esto ha cambiado y la estructura se ha ampliado de forma significativa. Sobre esta evolución, ‘Caco’ expresó que “hoy en el club somos 15 entrenadores, y yo en mi caso particular me armé un equipo de destrezas con Nacho Naon, ‘Chapi’ Campomar, el ‘Oveja’ Core, y así ha sucedido también con otras áreas. Eso nos ha llevado a mejorar mucho y la verdad es que tenemos que estar agradecidos de poder estar en un club así, con tantos entrenadores, no es común. Cuando yo era chico teníamos que estar viendo quién era el Head Coach, quién agarraba. Hoy tenemos mucha gente interesada en capacitarse, estamos creciendo como club y como que cada uno tiene su rol y lo estamos cumpliendo”.

Todos estos aspectos han llevado a que Old Boys mejore, y ese crecimiento se nota. “Eso se ve, y también se nota que el jugador está más contento. Los jugadores están creciendo, porque muchas veces tenés tres equipos y dos o tres entrenadores, y así se hace muy difícil prestarle atención a todos. Hoy en el club se le da prioridad a todos, y de hecho se le pone un foco muy especial a las Pre intermedias, a la Sub 21, porque si no tenemos esas bases la Primera no va a llegar a ningún lado. Creemos mucho en el disfrute del jugador, que los que vengan acá se diviertan jugando al rugby, y en que mejoren. Y que lo que pase después sea consecuencia de todo ese laburo”.